Palabra de Nuestro Pastor

¿Cómo puedo agradar a Dios?

Sin lugar a dudas que Moisés es uno de los personajes mas interesantes del Antiguo Testamento. Su nacimiento, su llamado y liderazgo contienen una gran cantidad de principios y enseñanzas que podemos aplicar no solamente a nuestra vida personal, pero también a nuestra familia y al nuestro ministerio. Aunque la vida de Moisés se desarrolla en el Antiguo Testamento, es en el Nuevo Testamento donde encontramos una de las porciones bíblicas, mas explicitas, sobre este gran profeta, libertador, legislador y guía del pueblo de Dios. En Hechos 7, Esteban nos ofrece uno de los relatos más preciosos de la vida de Moisés. En el verso 20 nos dice que desde su nacimiento fue agradable a Dios, es decir que produjo alegría en el cielo. En los versos 21 y 22 leemos algo bien interesante en cuanto a su carácter y su enseñanza. De una manera milagrosa, Dios lo introduce en el palacio de aquel que quería matarlo y creció, siendo enseñado en toda la sabiduría de los egipcios y dice el verso 22 que Moisés era poderoso en sus palabras y obras. Este Moisés que vemos en la Biblia pudo haber sido uno de los grandes faraones de Egipto. De haber sido así, es posible que hoy día, tuviéramos un monumento o una pirámide en honor a Moisés. Pero como nos dice el libro de Hebreos cuando nos habla de los héroes de la fe. En el capitulo 11, versos 24 en adelante no relata que Moisés llego a tener una convicción tan grande de quien era, que rehusó llamarse hijo de la hija de Faraón, escogiendo antes ser maltratado con el pueblo de Dios, que gozar de los deleites temporales del pecado. Dice también que tuvo por mayores riquezas el vituperio de Cristo, que los tesoros de los egipcios, porque tenía puesta la mirada en el galardón. Era un hombre que amaba a Dios de una manera extraordinaria y también amaba sus raíces, es decir su nación hebrea. Es por eso que estando aun en Egipto, cuando tenia unos cuarenta años, por defender a uno de sus hermanos que era maltratado por un egipcio tuvo que huir después de haber dado muerte al egipcio. En un momento de su vida llego a un punto donde tuvo que tomar una seria decisión entre la casa donde había nacido y la casa donde había crecido y se dio cuenta que aunque por fuera se veía como un egipcio, por dentro era un puro hebreo ya que lo llevaba en su sangre. El carácter de Moisés nos muestra a un hombre humilde y simple, pues no se dejo llenar su corazón por la "buena vida" que pudo haber disfrutado en Egipto. Más bien se sometió al proceso de Dios y atravesó una universidad de cuarenta años en el desierto, pastoreando ovejas, para luego ser enviado a Egipto como un gran libertador del pueblo de Dios. Pidámosle al Señor que podamos poner en práctica algunos ejemplos de la vida de este gran siervo.

Iglesia Jesucristo es el Señor

Pastor, Neftalí Cruz